Posición correcta

Nos queda, por último, hablar de las manos como el elemento principal que interviene en la escritura mecanográfica. Lo mejor que se puede decir en cuanto a sus características y capacidad es lo que magistralmente se expresa en un artículo recientemente publicado por un escritor contemporáneo “El poder del hombre descansa, antes que en ninguna otra parte del organismo, en el perfecto instrumento de sus manos. Las manos permiten adoptar infinidad de posiciones, pueden realizar variedad de movimientos; los dedos están dotados de flexibilidad, de agilidad y sensibilidad, y las yemas de los dedos están dotadas de las más delicadas terminaciones sensitivas, el tacto, gracias al cual las manos se transforman en un delicado instrumento de precisión”

¿Se puede olvidar o desconocer esta realidad al metodizar el aprendizaje de unas actividades que como la mecanográfica tiene en las manos sus principales protagonistas, en tantos casos sin la debida utilidad? Es indudable que a los efectos del procedimiento, las manos, con la diferente tensión de los dedos y su diverso grado de fuerza, flexibilidad, independencia y agilidad, tienen un lugar preferente en la digitación, aunque en la práctica no todas de sus naturales características tengan la misma participación e importancia en la función mecanográfica.

Por ejemplo, la tiene y mucho el diferente tamaño de los dedos, importante característica que ha de tenerse en cuenta porque puede afectar, según el procedimiento, al necesario equilibrio de las manos sobre el teclado, toda vez que la desigual longitud y

Posición Incorrecta

 situación de los dedos conlleva diferente grado de tensión, flexión e independencia de éstos. De ahí que para nivelar su posición sobre el teclado, habrán de colocarse de acuerdo con los distintos grados de sus características, de tal modo que el dedo medio, que es el más largo, se colocará con el menor grado de tensión o mayor flexión, la cual irá descendiendo en los demás hasta llegar al meñique, que, por ser el más corto, habrá de colocarse en su menor grado de flexión y mayor tensión, es decir, recto. Si al mismo tiempo situamos los pulgares sobre el espaciador, habrán quedado las manos en posición correcta para iniciar y mantener la digitación.

Otra característica de los dedos, que tampoco se ha de olvidar en cuanto al procedimiento, es la del distinto grado de independencia que tienen en sus movimientos. La independencia de los dedos en cuanto a tensión y agilidad disminuye conforme se separaran de los pulgares, característica que presenta su mayor dificultad si al escribir los hacemos depender de los demás, lo cual ocurre cuando se pulsa una tecla teniendo otro u otros dedos de la misma mano sobre otras teclas. Por el contrario ganan en independencia, fuerza y agilidad cuando actúan libremente, desligados por completo de los demás.

Pero si las citadas características de los dedos son importantes para la escritura mecánica en general, la del tacto lo es aún más para el desarrollo del sistema de máxima eficacia conocido en mecanografía con el nombre de escritura al tacto. El desarrollo de esta técnica se ve favorecido por varias circunstancias, personales unas y mecánicas otras. En el primer caso, por la memoria, por las especiales características ya citadas de los dedos y por su capacidad de orientación. En el segundo, por la forma y adecuada dimensión del teclado combinado, por la proximidad de los dedos a sus teclas respectivas y por la orientación que facilitaron los fabricantes.