Al tratar de explicar con un argumento lógico, comprensible y válido el procedimiento mecanográfico, hemos creído conveniente desarrollarlo en sus puntos básicos a través de los tres elementos que directamente intervienen en la escritura y la velocidad. Estos elementos, con la misión específica que a cada uno corresponde, son el método, las técnicas mecanográficas y las manos.

El método viene, sobre todo, a poner orden en la escritura mecánica frente a la anarquía y el empirismo, a fin de que los movimientos sobre el teclado se hagan de un modo sistemático y no arbitrario. Por tanto, el método hay que entenderlo como el camino que elegimos para llegar antes, basados en la idea de que si seguimos un camino apropiado, llegaremos antes que si seguimos uno impropio o no seguimos ninguno. Su técnica, inspirada en la teoría tayloriana sobre la división científica del trabajo (teoría muy difundida y practicada en Norteamérica), consiste, aplicada a la mecanografía, en dividir el teclado entre ambas manos, con la asignación, dentro de éstas, de determinadas teclas, siempre las mismas para cada dedo y en la ejecución de una serie de ejercicios progresivamente graduados para llegar, por medio de la práctica y la repetición, al automatismo y conocimiento del teclado.

Sin embargo, el método no es realmente el que enseña a escribir a máquina, sino que se trata simplemente del vehículo o recurso que utilizamos para actuar de acuerdo con un objetivo plan de trabajo. Los problemas o fracasos a que hacemos referencia en cuanto a su aplicación a la enseñanza, en gran parte se deben a que el método, en general, carece de algo tan importante como es el procedimiento, o sea, la norma y las técnicas precisas para la práctica de unos ejercicios que, en definitiva, son las manos las que tienen que ejecutar, omisión que necesariamente tiene que reflejarse negativamente en la enseñanza y en sus resultados.

La misión del método, cualquiera que sea la técnica que haya de desarrollar, es establecer normas y ejercicios adecuados, pero siempre de acuerdo con los principios y teorías que requieran su aplicación y las características de la actividad a la que se destine. En el caso de la mecanografía, serán las condiciones sobre las que se ha de operar. En este sentido, no hay que olvidar que el teclado y las manos se complementan. Ambos han de aportar sus peculiares características, mecánicas una y naturales la otra, en pro de la escritura y la velocidad. Si la primera tiene ya sus órganos y dispositivos definitivamente dispuestos para cumplir su cometido, las manos, que todavía no los tienen, necesitan ser educadas para poder desarrollar sus propias características y adaptarlas a las del ordenador, funciones que corresponde al método armonizar.

Razones de estrategia didáctica aconsejan que las teorías expuestas, en lugar de enumerarse conjuntamente, se vayan conociendo y aplicando a medida que se presente la necesidad práctica de hacerlo durante el transcurso de las lecciones y ejercicios de esta obra.El número de ejercicios es relativamente corto, porque lo que se pretende no es la práctica exhaustiva de palabras, sino educar y preparar las manos para una mayor y permanente tarea de mecanografiar. Esta labor se ha de desarrollar escribiendo al tacto desde del momento de iniciar los ejercicios de acuerdo con las normas precisas, las cuales permiten a los alumnos hacerlo con facilidad sin que en ningún momento sientan la necesidad de mirar al teclado.

Las lecciones de adiestramiento comienzan con la colocación de las manos sobre la fila dominante del teclado, función importante pero con ella se establece la estrategia general de todo el sistema. En cuanto al teclado se ha de atender a la diversidad de teclas, su forma y funcionamiento; en cuanto a las manos, a la posición de las muñecas, los codos y al movimiento de los dedos, y en lo referente a éstos, a la manera de pulsar y al modo de conseguir y mantener la orientación.

Las prácticas de los ejercicios de que consta el sistema se inician en dicha fila dominante por ser la fila donde se encuentran la mayoría de las vocales, y después se pasa a la fila normal; luego se enlazan estas dos filas; se continúa en la fila inferior y se termina enlazando las tres filas ya conocidas. En definitiva, se inician los ejercicios con letras, continúan con palabras y terminan con frases. Hasta aquí sólo se escribirá sobre las teclas principales y la barra de espacios. Cuando se llegue al ejercicio de frases con letras de las tres filas que comprendan las teclas principales, se irán agregando gradualmente a los ejercicios las teclas con los signos de puntuación , acentuación y guión, como únicos signos auxiliares, más la tecla accesoria de conmutación de mayúsculas. Estas incorporaciones se hacen tanto por necesidades de la escritura como porque se trata de teclas comprendidas en las tres filas que se van estudiando. El estudio de esta parte del teclado termina con un ejercicio general con letras, mayúsculas, acentos y signos de puntuación.

El resto de teclas auxiliares representativas de signos numéricos y ortográficos situadas en la fila superior del teclado será objeto después de ejercicios especiales.

Respondiendo a la idea de poner al alumno en el camino de la copia, se le facilitará un texto sobre el que practicará una vez terminada la parte principal del sistema. Para evitar innecesarios problemas adicionales se ha procurado que dicho texto, tanto en su forma como en su contenido, no presente dificultades de percepción ni de ejecución que obliguen al alumno a dispersar su atención en esta fase preparatoria, que es necesario dedicar por entero a perfeccionar los movimientos de los dedos sobre el teclado.

Después de practicar durante algún tiempo con este texto, el alumno escribe ya con cierta soltura, teclea con mayor rapidez y precisión, manteniendo, sobre todo, la continuidad de ritmo en la escritura surgen las primeras velocidades con resultados que suelen ser superiores a las 350 pulsaciones por minuto. Este es el momento de completar el dominio del teclado con un estudio y práctica de la fila superior integrada por los signos auxiliares numéricos a que nos hemos referido antes. Terminado esto volverá de nuevo a la escritura libre.